sábado, 19 de enero de 2013

LA SIERRA DE SAN CRISTÓBAL (2ª parte)


     

     Del siglo XVI tenemos datos de que el lugar estaba constituido, en sus inicios, en una dehesa boyal (terreno comunal de los pueblos en donde podía pastar el ganado de los vecinos) situada en la falda norte del cerro. Sin embargo, en muchos momentos históricos se fue solicitando permiso para su explotación agrícola.

     En 1575, estaba constituida por 250 fanegas de sembradura.

    Así, a en 1586 el Concejo de la villa herenciana había solicitado y conseguido un permiso real para labrar la dehesa de San Cristóbal “por la mucha vecindad” de la localidad y reconociéndose que ya había sido labrada en otras ocasiones.

     Su forma de explotación fue variada según el contexto económico que se viviese: lo mismo era arrendada en subasta que labrada por gente necesitada en momentos de penurias, o incluso para obtener un dinero con el que “reparar y ornamentar la Iglesia Parroquial y la capilla mayor del Convento de los Mercedarios” (año 1732) o para “con su producto construir el puente de Buenavista” (año 1767).

     Si importante era el lugar en momentos de necesidad económica, no diremos nada de los momentos de expansión agrícola. Por esto a finales del siglo XVIII surgieron varios litigios donde se quería determinar la propiedad de la Dehesa de San Cristóbal. Por un lado el concejo herenciano, por otro lado el Prior e, incluso, algunos particulares como Don Eugenio de Ahumada. En aquella época su extensión cultivada era de 304 fanegas y 5 celemines.

     Otra importancia económica del lugar, la extraemos del interrogatorio solicitado por
el Cardenal Lorenzana sobre los pueblos del Arzobispado de Toledo. Por él sabemos que en 1782 existían, en el Cerro de San Cristóbal, unas canteras de piedra “de una especie de pedernal flojo que con facilidad y a pocos golpes se hacen piezas, muy buenas y firmes para cimientos y fabricar casas”. Sin embargo, en general, se manifiesta que las piedras son de bastante mala calidad e incluso el Prior hubo de importar piedra de fuera para realizar pozos y otras construcciones en la Serna.

     Del siglo XIX, tenemos referencia de otro valor económico del Cerro de San Cristóbal. No es otro de la existencia de un molino harinero (de viento). Fue construido a finales del siglo XVIII (1796) por Antonio González-Román, y en 1802 vendido (“con todas sus máquinas y utensilios”) al Prior por la cantidad de 19299 reales y 24 maravedíes. Los sucesivos priores arrendaron dicho molino y así, como ejemplo, desde 1820 a 1831 los arrendatarios fueron la familia López-Fuensalida (primero Juan Bautista y luego Antonio).

     La sobreexplotación del lugar y los nuevos acontecimientos históricos del siglo XIX como la desamortización fue restando importancia a este enclave que durante siglos fue un lugar referente en la vida del pueblo de Herencia.




Fuente: Angel Martín-Fontecha Guijarro


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